Con menos de mil individuos maduros en estado silvestre, el zambullidor del Titicaca (Rollandia microptera) depende por completo del lago hoy impactado por especies introducidas, redes de pesca, quema de totorales y sequía. A diferencia de otros zambullidores, desarrolló alas pequeñas y un esternón reducido. En un lago sin grandes depredadores naturales durante miles de años, volar dejó de ser necesario.

Afinados en La Mayor

El artista apurimeño Tayta Bird registró el sonido de una de las aves más amenazadas del país: el zambullidor del Titicaca (Rollandia microptera). Durante la grabación, descubrió que varias aves cantaban sincronizadas y afinadas en la escala de La Mayor, un hallazgo que transformó la experiencia en una pieza musical y en un gesto de memoria sonora.

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Durante la grabación, descubrió que varias aves cantaban sincronizadas y afinadas en la escala de La Mayor.

Buceando a 3,812 msnm

El zambullidor, especie endémica del lago Titicaca, figura en la Lista Roja de la International Union for Conservation of Nature (IUCN) y se encuentra en estado crítico. Se estima que quedan menos de mil individuos maduros en estado silvestre.

La amenaza es múltiple. La introducción de peces comerciales ha alterado el ecosistema y reducido su disponibilidad de alimento. A esto se suman las redes de pesca en las que queda atrapado, la quema de totorales donde anida y la sequía que impacta el nivel del agua.

Adaptado para bucear con gran destreza gracias a la posición posterior de sus patas, el zambullidor tiene dificultades para caminar en tierra y no puede volar. Su destino depende por completo del lago navegable más alto del mundo.

Folklore futurista desde los Andes

En ese contexto nace “Mi casita en el lago”, canción ya disponible en plataformas digitales. La obra integra el registro real del ave y propone una reflexión sobre la fragilidad de los ecosistemas altoandinos y la responsabilidad humana en su deterioro.

Tayta Bird, creador del llamado “folklore futurista”, volvió al anexo de Chullcay, en Uripa, la tierra de sus abuelos músicos; y desde ahí reafirmó una idea: en los Andes, el arte también cumple una función social, acompaña, sostiene y da fuerzas en tiempos adversos.

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